VERSICULOS
BIBLICOS
San Pablo XXVth Edición
1 CORINTIOS - capítulo 2, versículo 9 - Recuerden la Escritura: Ni ojo vio, ni oído oyó, ni por mente humana han pasado las cosas que Dios ha preparado para los que lo aman.
capítulo 9, versículo 16 - Pues ¿cómo podría alardear de que anuncio el Evangelio? Estoy obligado hacerlo, y ¡pobre de mi si no proclamo el Evangelio!
capítulo 11, versículo 1 - Sigan mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo.
versículos 27-29 - Por tanto, el que come el pan o bebe la copa del Señor indigamente peca contra el cuerpo y la sangre del Señor. Cada uno, pues, examine su conciencia y luego podrá comer el pan y beber del la copa. El que come y bebe indignamente, come y bebe su propia condenacíon por no reconoce el cuerpo.
2 CORINTIOS - capítulo 1, versículos 21-22 - Y Dios es el que nos da fuerza, a nosotros y ustedes, para Cristo; él nos ha ungido y nos ha marcado con su propio sello al depositar en nosotros los primeros dones del Espíritu.
1 CORINTIOS - capítulo 2, versículo 9 - Recuerden la Escritura: Ni ojo vio, ni oído oyó, ni por mente humana han pasado las cosas que Dios ha preparado para los que lo aman.
capítulo 9, versículo 16 - Pues ¿cómo podría alardear de que anuncio el Evangelio? Estoy obligado hacerlo, y ¡pobre de mi si no proclamo el Evangelio!
capítulo 11, versículo 1 - Sigan mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo.
versículos 27-29 - Por tanto, el que come el pan o bebe la copa del Señor indigamente peca contra el cuerpo y la sangre del Señor. Cada uno, pues, examine su conciencia y luego podrá comer el pan y beber del la copa. El que come y bebe indignamente, come y bebe su propia condenacíon por no reconoce el cuerpo.
2 CORINTIOS - capítulo 1, versículos 21-22 - Y Dios es el que nos da fuerza, a nosotros y ustedes, para Cristo; él nos ha ungido y nos ha marcado con su propio sello al depositar en nosotros los primeros dones del Espíritu.
EFESIOS - capítulo 1, versículos 22-23 - Dios coloco todo bajo sus pies, y lo constituyó Cabeza de la Iglesia. Ella es su cuerpo y en ella despliega su plenitud el que lo llena todos.
GALATAS - capítulo 4, versículos 4-7 - Pero, cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, que nació de mujer y fue sometido a la Ley, con el fin de rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que así recibiéramos nuestros derechos como hijos. Ustedes ahora son hijos, por lo cual Dios ha mandado a nuestros corazones el Espíritu de su propio Hijo que clama al Padre: ¡Abba!, o sea: ¡Papa! De modo que ya nor eres esclavo, sino hijo, y siendo hijo, Dios te da la herencia.
GENESIS - capítulo 1, versículo 26 - Dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Que tenga autoridad sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo, sobre los animales del campo, las fieras salvajes y los reptiles que se arrastran por el suelo."
versículo 27 - Y creó Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creó. Macho y hembra los creó.
Capítulo 17, versículos 2-5 - "Yo establecercé mi alianza entre Yo y tú, y te multiplicaré más y más." Abram cayó rostro en tierra, y Dios le habló así: "Esta es mi alianza que voy a pactar contigo: tú serás el padre de una multitud de naciones. No te llamarás más Abram, sino Abrahán, pues te tengo destinado a ser padre de una multitud de naciones."
HECHOS -
capítulo 8, versículo 15 - Bajaron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo.
capítulo 9, versículos 1-16 - Saulo no desistía de su rabia, proyectando violencias y muerte contra los discípulos del Señor. Se presentó al sumo sacerdote y le pidío poderes excritos para las sinagogas de Damasco, pues quería detener a cuantos seguidores del Camino encontrara, hombres y mujeres, y llevarlos presos a Jerusalén. Mientras iba de camino, ya cerca de Damasco, le envolvió de repente una luz que venía del cielo. Cayó al suelo y oyó una voz que le decía: "Saulo, Saulo, ¿ Por qué me persigues?" Preguntó él: "¿ Quién eres tú, Señor?" Y él respondió: "Yo soy Jesús a quien tú persigues. Ahora levántate y entra en la ciudad. Allí se te dirá lo que tienes que hacer." Los hombres que lo acompañaban se habían quedado atónitos, pues oían hablar, pero no veían a nadie, y Saulo, al levantarse del suelo, no veía nada por más que abría los ojos. Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. Allí permanecío tres días sin comer no beber, y estaba ciego. Vivía en Damasco un discípulo llamado Ananías. El Señor lo llamó enuna visión: "¡Ananías!" Respondió él: "Aquí estoy, Señor." Y el Señor le dijo: "Vete en seguida a la called llamada Recta and pregunta en la casa de Judas por un hombre de Tarso llamado Saulo. Lo encontrarás rezando, pues acaba de tener una visión: un varón llamado Ananías entraba y le imponía las manos para que recobrara la vista." Ananías le respondió: "Señor, he oído a muchos hablar del daño que este hombre ha causado a tus santos en Jerusalén. Y ahora está aquí con poderes del sumo sacerdote para llevar presos a todos los que invocan tu Nombre." El Señor le contestó: "Vete. Este hombre es para mí un instrumento excepcional, y llevará mi Nombre a las naciones paganas y a sus reyes, así como al pueblo del Israel. Yo le mostraré todo lo que tendrá que sufrir por mi Nombre."
ISAIAS - capítulo 7, versículos 10-14 - Yavé se dirigió otra vez a Ajaz, por medio de Isaías, que le dijo: "Pide a Yavé, tu Dios, uns señal, aunque sea en las profundidades del lugar oscuro o en las alturas del cielo." Respondió Ajaz: "No la pediré, porque no quiero poner a prueba a Yavé." Entonces Isaías dijo "¡Oigan, herederos de David! ¿No les basta molestar a todos que también quieren cansar a mi Dios? El Señor pues, les dará esta señal: La joven está embarazada y da a luz un varón a quien le pone el nombre de Emmanuel, es decir: Dios-con-nosotros.
JUAN - capítulo 3, versículo 19 - Esto requiere un juicio: la luz {Jesús} vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas {pecado} a la luz, porque sus obras eran malas.
Capítulo 4, versículos 7-42 - Fue entonces cuando una mujer samaritana llegó para sacar agua, y Jesús le dijo: "Dame de beber." Los discípulos se habían ido al pueblo para comprar algo de comer. La samaritana le dijo: "¿ Cómo tú, que eres judío, me pides de beber a mi, que soy una mujer samaritana?" (Se sabe que los judíos no tratan con los samaritanos).
Jesús le dijo: "Si conocieras el don de Dios, si supieras quién es el que te pide de beber, tú misma le pedirías agua viva y él te la daría." Ella le dijo: "Señor, no tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo. ¿Dónde vas a conseguir esa agua viva? Nuestro antepasado Jacob nos dio este pozo, del cual bebió él, sus hijos y sus animales; ¿eres acaso más grande que él?" Jesús le dijo: "El que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré nunca volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en un chorro que salta hasta la vida eterna." La mujer le dijo: "Señor, deme de esa agua, y así ya no sufriré la sed ni tendré que volver aqui a sacar agua." Jesús le dijo: "Vete, llama a tu marido y vuelve acá." La mujer contestó: "No tengo marido." Jesús le dijo: "Has dicho bien que no tienes marido, pues has tenido cinco maridos, y el que tienes ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad." La mujer contestó: "Señor, veo que eres profeta. Nuestros padres seimpre vinieron a este cerro para adorar a Dios y ustedes, los judíos, ¿no dicen que Jerusalén es el lugar en que se debe adorar a Dios?"
Jesús le dijo: "Créeme, mujer: Llega la hora en que ustedes adorarán al Padre, pero ya no será "en este cerro" o "en Jerusalén". Ustedes, los samaritanos, adoran lo que no conocen, mientras que nosotros, los judíos, adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero llega la hora, y ya estamos en ella, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Entonces serán verdaderos adoradores del Padre, tal como él mismo los quiere. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben adorarlo en espíritu y en verdad." La mujer le dijo: "Yo sé que el Mesías (que es el Cristo), está por venir; cuando venga nos enseñará todo." Jesús le dijo: "Ese soy yo, el que habla contigo." En aquel momento llegaron los discípulos y se admiraron al verlo hablar con una mujer. Pero ninguno le preguntó qué quería ni de qué hablaba con ella. La mujer dejó allí el cántaro y corrió al pueblo a decir a la gente: versículo 29 - "Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será esté el Cristo?" Salieron, pues, del pueblo y fueron a verlo. Mientras tanto los discípulos le insistían: "Maestro, come." Pero él les contestó; "El alimento que debo comer, ustedes no lo conocen." Y se preguntaban si alguien le habría traido de comer.
Jesús les dijo: "Mi alimento es hacer la voluntad de aquel que me ha enviado y llevar a cabo su obra. Ustedes han dicho: "Dentro de cuatro meses será tiempo de cosechar". ¿No es verdad? Pues bien, yo les digo: Levanten la vista y miren los campos; ya están amarillentos para la siega. El segador ya recibe su paga y junta el grano para la vida eterna, y con esto el sembrador también participa en la alegría del segador. Aquí vale el dicho: Uno es el que siembra y otro el que cosecha. Yo los he enviado a ustedes a cosechar donde otros han trabajado y sufrido. Otros se han fatigado y ustedes han retornado de su trabajo."
Muchos samaritanos de aquel pueblo creyeron en él por las palabras de la mujer, que declaraba: "El me ha dicho todo lo que he hecho." Cuando llegaron los samaritanos donde él, le pidieron que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Muchos más creyeron al oír su palabra, y decían a la mujer: "Ya no creemos por lo que tú has contado. Nosotros mismos lo hemos escuchado y sabemos que esté es verdaderamente el Salvador del mundo."
Capítulo 6, versículos 54-59 - Jesús les dijo: "En verdad les digo que si no comen la carne del Hijo del Hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre vive de vida eterna, y yo lo resucitaré el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que es vida, me envió y yo vivo por el Padre, así quien me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo. Pero no como el de vuestros antepasados, que comieron y después murieron. El que coma este pan vivirá para seimpre."
Capítulo 10, versículo 9 - "Yo {Jesús} soy la puerta: el que entre por mí estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará alimento."
Capítulo 12, versículo 46 - "Yo he venido al mundo como luz, para que todo el que crea en mí no permanezca en tinieblas."
Capítulo 14, versículos 2-3 - "En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. De no ser así, no les habría dicho que voy a prepararles, un lugar. Y después de ir y prepararles un lugar volveré para tomarlos conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes."
Versículos 6-7 - Jesús contestó: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocen a mí, también conocerán al Padre. Pero ya lo conocen y lo han visto."
Capítulo 20, versículos 11-18 - Maria {Magdalena} se quedaba llorando fuera, junto al sepulcro. Mientras lloraba se inclinó para mirar dentro y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y el otro a los pies. Le dijeron: "Mujer, ¿Porque qué lloras?" Les respondió: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto." Dicho esto, se dio vuelta y vio a Jesús allí, de pie, pero no sabia que era Jesús. Jesús le dijo: "Mujer, ¿por que lloras? ¿A quién buscas?" Ella creyó que era el cuidador del huerto y le contestó: "Senor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré." Jesús le dijo: "Maria." Ella se dio la vuelta y le dijo: "Rabboni" que quiere decir "Maestro." Jesús le dijo: "Suéltame, pues aún no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre, que es Padre de ustedes; a mi Dios, que es Dios de ustedes." María Magdalena se fue y dijo a los discípulos: "He visto al Señor y me ha dicho esto."
Versículos 21-23 - Jesús les {los apostoles} volvió a decir: "¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envío a mi, así los envío you también." Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espiritu Santo: versículo 23 - a quienes descarguen de sus pecados, serán liberados, y a quienes se los retengan, les serán retenidos."
1 JUAN - Capítulo 1, versículo 8 - Si decimos que no tememos pecado, nos estamos engañando a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Versículo 10 - Si dijéramos que no hemos pecado, sería como decir que él miente, y su palabra no estaría en nosotros.
Capítulo 3, versículo 17 - Si uno goza de riquezas en este mundo y cierra su corazón cuando ve a su hermano en apuros, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?
LUCAS - Capítulo 1, versículos 39-48 - Por entonces María tomó su decisión y se fue, sin más demor, a una cuidad ubicada en los cerros de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo y exclamó en alta voz: "¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegria en mis entrañas. ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor! versículo 46 - María dijo entonces: Procalma mi alma la grandeza del Señor, versículos 47-48 - y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador, porque se fijó en su humilde esclava y desde ahora todas las generaciónes me llamarán feliz.
Capítulo 15, versículo 21 - Entonces el hijo le habló: "Padre, he pecado contra Dios y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo."
versículo 31 - El padre le dijo: "Hijo, tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo. "
Capítulo 19, versículos 1-10 - Habiendo entrado Jesús en Jericó, atravesaba la ciudad. Había allí un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los cobradores del impuesto y muy rico. Quería ver cómo era Jesús, pero no lo conseguía en medio de tanta gente, pues era de baja estatura. Entonces se adelantó corriendo y se subió a un árbol para verlo cuando pasara por allí. Cuando llegó Jesús al lugar, miró hacia arriba y le dijo: "Zaqueo, baja en seguida, pues hoy tengo que quedarme en tu casa." Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegria. Entonces todos empezaron a criticar y a decir: "Se ha ido a casa de un rico que es un pecador." Pero Zaqueo dijo resueltamente a Jesús: "Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y a quien le haya exigido algo injustamente le devolveré cuatro veces más." Jesús, pues, dijo con respecto a él: "Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues también este hombre es un hijo de Abrahán. El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido."
Capítulo 24, versículos 25-35 - Entonces él {Jesús} les dijo: "¡Qué poco entienden ustedes y qué lentos son sus corazones para creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No tenía que ser así y que el Mesías padeciera para entrar en su gloria?" Y les interpretó lo que se decía de él en todas las Escrituras, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas. Al llegar cerca del pueblo al que iban, hizo como que quisiera seguir adelante, pero ellos le insistieron diciendo: "Quédate con nosotros, ya está cayendo la tarde y se termina el dia." Entró, pues, para quedarse con ellos. Y mientras estaba en la mesa con ellos, tomó el pan, pronuncío la bendición, lo partió y se lo dio. En ese momento se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él desapareció. Entonces se dijeron el uno al otro: "¿No sentiamos arder nuestro corazon cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?" De inmediato se levantaron y volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once y a los de su grupo. Estos les dijeron: "Es verdad: el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón." Ellos, por su parte, contaron lo sucedido en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
MARCOS - Capítulo 12, versículos 29-31 - Jesus le contestó: "El primer mandamiento es: Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es un único Señor. Amarás al Senor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu inteligencía y con todas tus fuerzas. Y después viene este otro: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento más importante que éstos."
MATEO - Capítulo 5, versículos 23-24 - Por eso, si tú estás para presentar tu ofrenda en el altar, y te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí mismo tu ofrenda ante el altar, y vete antes a hacer las paces con tu hermano; después vuelve y presenta tu ofrenda.
Capítulo 7, versículos 7-8 - Pidan y se les dará; busquen y hallarán; llamen y se les abrirá la puerta. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y se abrirá la puerta al que llama.
Capítulo 7 - versículos 13-14 - Entren por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la ruina, y son muchos los que pasan por él. Pero ¡qué angosta es la puerta y qué escabroso el camino que conduce a la salvación {Cielo}! y qué pocos son los que lo encuentran.
Capítulo 16, versículo 18 - Y ahora yo te digo: Tú eres Pedro (o sea Piedra), y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; los poderes de la muerte jamás la podrán vencer.
Capítulo 19, versículos 4-6 - {matrimonio} Jesús respondió: "¿No han leído que el Creador al principio los hizo hombre y mujer y dijo: El hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá con su mujer, y serán los dos una sola carne?
Capítulo 25, versículos 33-34 - Colocará a las ovejas a su derecha y a los chivos a su izquierda. versículo 34 - Entonces el Rey dirá a los que están a su derecha: "Vengan, benditos de mi Padre, y tomen posesion del reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo."
Capítulo 25, versículos 35-40 - "Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa. Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme Estuve en la cárcel y me fueron a ver." Entonces los justos dirán: "Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero y te recibimos, o sin ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos verte? El Rey responderá: "En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí."
Capítulo 26, versículos 26-28 - Mientras comían, Jesús tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, dicendo: "Tomen y coman; esto es mi cuerpo." Después tomó una copa, dio gracias y se la pasó diciendo: "Beban todos de ella: esto es mi sangre, la sangre de la Alianza, que es derramada por una muchedumbre, para el perdón de sus pecados."
Capítulo 26, versículos 51-52 - Uno de los que estaban con Jesús sacó la espada e hirió al sirviente del sumo sacerdote, cortándole una oreja. versículo 52 - Entonces Jesús le dijo: "Vuelve la espada a su sitio, pues quien usa la espada perecerá por la espada."
Capítulo 28, versículos 18-19 - Jesús se acercó y les habló así: "Me ha sido dada toda autoridad en el Cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bauticenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo versículo 20 - y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia."
ROMANOS - {la carta de la San Pablo a los Romanos} Capítulo 13, versículo 11 - Comprendan en qué tiempo estamos, y que ya es hora de despertar. Nuestra salvación está ahora más cerca que cuando llegamos a la fe.
SANTIAGO - capítulo 5, versículos 14-15 - ¿Hay alguno enfermo? Que llame a los ancianos de la Iglesia, que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. La oración hecha con fe salvará al que no puede lavantarse y el Señor hará que se levante; y si ha cometido pecados, se le perdonarán.
2 TESALONICENSES - Capítulo 2, versículo 15 - Por lo tanto, hermanos, manténganse firmes y guarden fielmente las tradiciónes que les enseñamos de palabra o por carta.
1 TIMOTEO - Capítulo 3, versículo 15 - Pero si me demoro, para que sepas cómo debes portarte in la casa de Dios, que es la Iglesia del Dios vivo, pilar y base de la verdad.